El mar de hojas acartonadas cubria el parque por el que cruzaba, bellísimas oledadas de mil bronces removían el suelo que pisaba a cada racha de viento.¿De que huyen las caducas hojas?van todas en una dirección, pero¿cual?
Nacieron, crecieron, se secaron y calleron, calleron y que hermosa es la caída, tan paulatina, tan sinuosa, tan de pajaros de papel, tan de final de viaje, tan de adiós.
“Duerme niño descansa
es el viento en el cristal
que aunque quiere no lo pasa
y al final se marchara.
Duerme niño en una caja
de zapatos de bailar.
Que aunque quiera el viento verte
no lo dejare pasar”
jueves, 11 de noviembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
Sueño, desayuno y verdad.
Tristes lagos,
tristes.
Tristes magos,
tristes.
Tristes aves,
negros cisnes.
Tristes tragos
diste
apagando fuegos.
Viste
como en lodos
caiste.
Lo que buscas
no alcanzaste
y en el pecho ahora
punzante
dolor que corta
sin matarte.
Dolor, amor,
es amarte.
lunes, 11 de octubre de 2010
Trueques varios
Daria una mano, sin duda,
ahora mismo al que me diga
cuanto fuego y luz dorada
se condensa en una espiga.
Daré también la otra mano
a aquel que explicarme consiga
porque al mundo la rosa vino
manchada en su tallo de espinas.
Doy también piernas brazos,
torso, boca, orejas, pupilas
a quien me explique por que a negras noches
le siguen también negros días.
Mi corazón doy también
y ojalá que lo pierda,
explicadme su mal y su bien
pues no hay momento en que lo entienda.
ahora mismo al que me diga
cuanto fuego y luz dorada
se condensa en una espiga.
Daré también la otra mano
a aquel que explicarme consiga
porque al mundo la rosa vino
manchada en su tallo de espinas.
Doy también piernas brazos,
torso, boca, orejas, pupilas
a quien me explique por que a negras noches
le siguen también negros días.
Mi corazón doy también
y ojalá que lo pierda,
explicadme su mal y su bien
pues no hay momento en que lo entienda.
domingo, 3 de octubre de 2010
Amor muerto

Suena el despertador,
despierta al instante y lo apaga,
no quiere que por nada
se despierte su amor.
Rápido se viste y prepara
para un dia agotador
y piensa en lo que ama
a esa mujer sin razón.
El rostro de ella refleja
cuan frio es su corazón.
Impávido, inerte, frio,
¿dormido?, sin gota de amor.
Amor muerto en una cama
ausencia de calor.
Retorna del trabajo a casa
no esta viva, sin color.
Es todo como antes,
parece incluso ¿mejor?
No le dice que le odia
ni le insulta con ardor.
Se acuesta a su lado, la arropa,
no quiere que pierda el calor,
el frio le recuerda su odio
y que en vida nunca le amó.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Ahora entiendo
No puedo decir que soy feliz,
decir “¡que feliz soy!” no puedo.
Contarle al viento mis credos
o reir idiota por ti.
Caras largas me miran
por todos lados, ¿amigos?
Antes tus penas compartimos
y ahora ¿mis sonrisas no te alegran?
Pues mira, me voy pitando,
no quiero estorbarte ni nada
no sea que salpique alegrías,
que eso no sale, ¡ni frotando!
Me quedo soñando con hadas
Y tu llorando; agonías.
decir “¡que feliz soy!” no puedo.
Contarle al viento mis credos
o reir idiota por ti.
Caras largas me miran
por todos lados, ¿amigos?
Antes tus penas compartimos
y ahora ¿mis sonrisas no te alegran?
Pues mira, me voy pitando,
no quiero estorbarte ni nada
no sea que salpique alegrías,
que eso no sale, ¡ni frotando!
Me quedo soñando con hadas
Y tu llorando; agonías.
domingo, 29 de agosto de 2010
Otra espera
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Estoy a la espera, esas largas temporadas de espera a veces.
Esperar a que acabe algo, esperar a que comience y mientras tanto ¿qué? ¿se reduce la emoción al cambio?¿no somos acaso seres de costumbres?
La monotonía nos pesa, nos agota nos recorta y nos hace pequeñas miniaturas de lo que podríamos haber sido que caben en la estrecha caja de la rutina, caja que por otro lado confeccionamos día a día.
Entonces ¿Por qué no prescindir de la rutina?
La necesitamos; es una herramienta creada para ordenar nuestras locas cabezas, todos locos buscamos marcas, hacemos señales en lo que nos rodea, le ponemos nombres y nos familiarizamos con ellos, nos decimos que eso está ahí, nos decimos que hay algo estable pese a lo que pueda querer nuestra impetuosa imaginación, la decimos con que puede jugar y con que no. Y ahí radica un problema, ¿cómo sabemos qué si y qué no? Experimentamos, sí pero sobre todo copiamos, observamos y hacemos nuestros los comportamientos de otros, es más sencillo que ensayar y probar, pero ¿desde cuándo se puede llevar arrastrando un error infinitas veces repetido?
Me cuestiono mi rutina últimamente ¿Qué cambiaria?¿por qué?¿qué quiero mantener conmigo?¿por qué? Estas preguntas solo se las hace uno y las responde solo también, de cierto modo eres parte de la rutina de otros y ellos no esperan que cambies. Es un camino de introspección y una batalla en soledad.
Solo depende de mí, solo depende de ti.
Entiendo entonces que hay que ir avanzando de rutina en rutina, una nos lleva a buscar el siguiente nivel de orden que necesitamos o deseamos si esta creada de una manera personal y única. Y al contrario, si nos vemos dentro de acontecimientos que parece que se suceden inevitablemente como si no dependieran de nosotros, sentimos también estancamiento, días iguales a otros, no en el sentido de realizar similares actividades si no que no percibimos un desarrollo interno creo que debemos cuestionarnos que estamos haciendo y si es lo que nosotros elegimos.
El cauce del arroyo es el fin que queremos alcanzar, las aguas la rutina que usamos para alcanzarlo, desgastando su fondo paulatinamente con su paso acoplándose inmediatamente al cambio que acaban de realizar. Aguas estancadas no desgastaran jamás el lecho del arroyo, lo ensucian y perdemos la claridad de lo que buscamos.
“Estoy a la espera del próximo tren, llevo tiempo en esta estación que ya me empieza a pesar, me agota”
Estoy a la espera, esas largas temporadas de espera a veces.
Esperar a que acabe algo, esperar a que comience y mientras tanto ¿qué? ¿se reduce la emoción al cambio?¿no somos acaso seres de costumbres?
La monotonía nos pesa, nos agota nos recorta y nos hace pequeñas miniaturas de lo que podríamos haber sido que caben en la estrecha caja de la rutina, caja que por otro lado confeccionamos día a día.
Entonces ¿Por qué no prescindir de la rutina?
La necesitamos; es una herramienta creada para ordenar nuestras locas cabezas, todos locos buscamos marcas, hacemos señales en lo que nos rodea, le ponemos nombres y nos familiarizamos con ellos, nos decimos que eso está ahí, nos decimos que hay algo estable pese a lo que pueda querer nuestra impetuosa imaginación, la decimos con que puede jugar y con que no. Y ahí radica un problema, ¿cómo sabemos qué si y qué no? Experimentamos, sí pero sobre todo copiamos, observamos y hacemos nuestros los comportamientos de otros, es más sencillo que ensayar y probar, pero ¿desde cuándo se puede llevar arrastrando un error infinitas veces repetido?
Me cuestiono mi rutina últimamente ¿Qué cambiaria?¿por qué?¿qué quiero mantener conmigo?¿por qué? Estas preguntas solo se las hace uno y las responde solo también, de cierto modo eres parte de la rutina de otros y ellos no esperan que cambies. Es un camino de introspección y una batalla en soledad.
Solo depende de mí, solo depende de ti.
Entiendo entonces que hay que ir avanzando de rutina en rutina, una nos lleva a buscar el siguiente nivel de orden que necesitamos o deseamos si esta creada de una manera personal y única. Y al contrario, si nos vemos dentro de acontecimientos que parece que se suceden inevitablemente como si no dependieran de nosotros, sentimos también estancamiento, días iguales a otros, no en el sentido de realizar similares actividades si no que no percibimos un desarrollo interno creo que debemos cuestionarnos que estamos haciendo y si es lo que nosotros elegimos.
El cauce del arroyo es el fin que queremos alcanzar, las aguas la rutina que usamos para alcanzarlo, desgastando su fondo paulatinamente con su paso acoplándose inmediatamente al cambio que acaban de realizar. Aguas estancadas no desgastaran jamás el lecho del arroyo, lo ensucian y perdemos la claridad de lo que buscamos.
“Estoy a la espera del próximo tren, llevo tiempo en esta estación que ya me empieza a pesar, me agota”
lunes, 23 de agosto de 2010
Sobre islas, insumergibles boyas y veloces lanchas.

“Ningún hombre es una isla”
¿Sabes a que me refiero cuando hablo del estremecimiento que me sobrecoge ahora? ¿alguna vez te has sabido frente a una gran verdad que emerge frente a tu barca?¿y esa ansiedad que te obliga a tirarte al lago de dudas en que flotaste hasta ahora con miedo, nadar hasta ella y aferrarte a su cuerpo insumergible?¿esa respiración profunda que antecede a la calma en tu pecho?
No ser muy pragmático en el sentido filosófico es un problema, creer que no necesitas de una comprobación de lo que tu mente genera te hace tener una visión distorsionada de la realidad o incluso del pensamiento propio.
Puedes querer creer que con experiencias pasadas similares, tu intuición y tu lógica deducirás un futuro muy aproximado al que sucederá, pero lo cierto es que no es así.
Estamos equivocados en eso, por suerte no todos, hay individuos con, lo que a mi me parece, prodigiosa capacidad para actuar, que como súbitos relámpagos hacen lo que nosotros pensábamos hacer, quizás, dependiendo de los factores en la situación concreta, además de la dirección del viento y el ángulo de incidencia de la luz solar el mes pasado en la zona.
No digo que no piensen, de hecho lo hacen correcta y velozmente en casi todos los casos que he visto, pero si digo que acto seguido, porque la especulación no les basta o porque ni si quiera la plantean como real, actúan, (venciendo al terrible fantasma del miedo al fracaso) y es ahí donde ganan enteros sobre el resto.
Abre los ojos a tu alrededor, observa y busca alguno de ellos, cuando lo tengas aprende, absorbe y acércate a lo que es, desde mi punto de vista, un modo más pleno de percibir la existencia y sobre todo de vivirla.
Si eres uno o una de ellos enhorabuena, compártelo con el resto.
Y si resultara al final que somos islas, debemos estar dispuestos a conseguir una lancha motora, montarnos en ella con nuestras palmeras, nuestras rocas, nuestros arroyos y nuestras playas y hacer turismo por el archipiélago de individualidades. Dudo que no encuentres nada interesante, pero si así fuera, solo por sentir el viento en la cara en tu fuera borda de explorador valdrá la pena.
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