Hola 2010.
Se que no llevas aquí ni un par de días, asi que me gustaría ayudarte a entender de que va esto en cuanto antes para que disfrutes, para que la novedad no te agobie, para que funcionemos juntos.
No te puedo decir que lo tienes fácil, 2009 ha sido un gran año, gracias a él ahora valoro las cosas un poco mejor sin esperar a perderlas, gracias a él he descubierto en mi un superviviente que se adapta, que observa, que aprende, que mejora. Él me ha enseñado también que el limite lo pongo yo, mas importante, me ha mostrado que los limites no son siempre necesarios.
Ahora soy mas yo, ahora soy mas vosotros, los que ya estabais y los que habéis entrado en mi vida este año, unos abriendo la puerta de mi alma con cautela, otros haciéndola salir de sus goznes con vehemencia.
Temo que todo esto no perdure en mi memoria de forma nítida siempre, tú, 2010, me debes ayudar a estrechar estos nuevos y viejos lazos, tú y yo los cuidaremos.
Quiero tocar el cielo y tu me vas a ayudar, quiero volar.
Imagina una enorme rampa, imagina un tremendo tirachinas en lo alto de ella, yo estoy en el regazo de su potente goma elástica, la he tensado hasta este punto con la ayuda de varios años, ninguno de ellos lo hizo mal.
Tu volaras conmigo, quizás, o tal vez me ayudes a tensar un tanto mas la goma, no lo se, es difícil saber hasta donde llegaremos juntos pero tengo esperanzas puestas en ti.
2009 ha sido duro conmigo a veces pero me ha hecho creer en mi, conocerme, amarme y odiarme mas sincera y justamente, no espero menos de ti 2010.
Sin mas por el momento y a tu entera disposición a partir de ahora.
Adrián.
viernes, 1 de enero de 2010
domingo, 27 de diciembre de 2009
Viaje al sur
El cabo quedo suelto y el marinero que quedaba allí a lo lejos lo recogió.
La barca poco a poco se fue separando del muelle y el pedazo de agua que la alejaba de allí se fue haciendo enorme hasta que la tierra desapareció de mi vista.
El viento soplaba golpeándome la cara con su tenue mano a la vez que hinchaba la vela como si quisiera desgarrarla, la espumosa mar besaba los costados de mi diminuto bote.
El cielo parecía estar a un palmo de mi cara y alcé mis dedos para sentir su suave tacto.
El resplandeciente sol iluminaba la inmensidad del océano jugando con la sombra que proyectaba el mástil en su superficie.
“Podía ir a donde quisiera, nada estaba demasiado lejos, nada era inalcanzable”
Una primigenia alegría emergió de mi abdomen llenando en un segundo todo mi cuerpo de una energía vital señalada por un brutal escalofrío que hice desembocar en un vigoroso alarido de libertad.
“quizás fuera al sur”
------------fin-----------
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Embarcaciones urbanas

De noche, en penumbra, viajaban sin dirección ni rumbo real por un lago Estigia convertido en ciudad para los mortales, una Venecia de asfalto, para todos aquellos que vivos estaban muertos para los que buscaban sobrevivir a un día mas, también.
Aquellos particulares Carontes de rostros mil evitaban el trámite de la moneda en la boca y daban facilidades como bonos de viajes o gratuidad a los ancianos, pues para ellos era un reto conseguir desgastadas almas que se quedaran desfallecidas en los asientos de su moderna canoa. Al final del día, si es que para ellos existía descanso en su ejercicio, contrastaban cifras y jactabanse de sus presas.
“Repleto de almas de hombres y mujeres mi baúl está”
De pie, entre efímeros transeuntes, observé.
Sus caras me contaron sus historias, sus rostros matizaron mi imaginación, que incauta viajó por cada una de aquellas vidas resumidas en retratos colgados de cuerpos que bailaban sin querer o poder evitarlo al son de aquellos navíos rojos que surcaban repetitivamente las mismas calles.
Desgarradoras contradicciones entraron sin cederse el paso en mi corazón contagiándome a la vez de derrotador cansancio y energía arrolladora. Sentí gozo y tristeza, risa y llanto, lujuria y recato, pasión y frialdad, agitación y paz simultanea y atrozmente y a punto estuve de perder la cordura. Rumbos diferentes en una misma dirección. Vida y muerte en asientos adyacentes.
No lo aguanté, bajé en la siguiente parada figurándome una ligera frustración en el conductor. El resto del camino hasta casa lo haría a pie, por la orilla.
martes, 24 de noviembre de 2009
Odio de mi
Odio de mi tener delante una mujer
saber en mente que decir
frenar un gesto, soslayar
mirar los ojos y mentir.
Odio de mi el ser cobarde
ignorante del fracaso
por miedo a enfrentarle,
retorcido al dar un paso.
Ojala no sufriera estos yerros
con la mujer que mi alma toca
y asi recitarle estos versos
de Federico García Lorca:
"No quise.
No quise decirte nada.
Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.
No quise.
No quise decirte nada."
saber en mente que decir
frenar un gesto, soslayar
mirar los ojos y mentir.
Odio de mi el ser cobarde
ignorante del fracaso
por miedo a enfrentarle,
retorcido al dar un paso.
Ojala no sufriera estos yerros
con la mujer que mi alma toca
y asi recitarle estos versos
de Federico García Lorca:
"No quise.
No quise decirte nada.
Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.
No quise.
No quise decirte nada."
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Mentira

-Mira a la ventana- me dijo
Y yo miré.
-¿escuchas las voces del viento?-
Mentí diciendo que si
-¿Sientes el sol en tu cuerpo?-
Asentí
-¿Percibes la melodía?
-Palabras que hablan de ti-
Falseando me hallé de de nuevo
-No, atiende, susurran por ti
Dicen que tú me amas
Pero no yo a ti-
-Perdona ¿que dices? cariño
Estaba buscando el batín-
- decía que hablan de ti-
-Cariño te quiero- me dijo
Se hace tarde, me voy, respondí.
martes, 20 de octubre de 2009
Despedida

Me dije que lo había hecho como había querido, me dije que yo decidí momento, lugar y palabras.
Me repetí que era eso lo que pretendía y que lo había logrado. Me lo creí y sin embargo sentí que algo quedaba por hacer cuando perdí el contacto con sus dedos, uno a uno.
Allí, en el espacio que dejamos entre nuestras dos figuras separándose, se quedaba algo, quizás algo que hacer, quizás algo que decir, no lo sé, pues no logré que sucediera.
lunes, 12 de octubre de 2009
Beber

Ocupado en nada de provecho hoy me dio por fijarme en alguna de las cosas que hice ya millones de veces antes.
Bebiendo sentí el balanceo del agua dentro del vaso, percibí su temperatura en cada una de mis yemas y besé su borde frio para que su frágil contenido se deslizase a mi boca.
Dejé el vaso vacio en la mesilla mientras paladeaba el instante de paz que aquel trago me otorgaba como si de un elixir mágico se tratase.
Cerré los ojos y respire pausada y profundamente varias veces imaginando el viaje del aire que entra y sale de mis pulmones.
Dormí.
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